viernes, 20 de agosto de 2010
jueves, 5 de agosto de 2010
Efemérides
1951 - Ultima alocución radial de Eduardo Chibás
Eduardo Chibás, figura excepcional en el entorno político de su época, pronunció este día su última alocución radial, conocida como El último aldabonazo. Desde los 18 años se vinculó a las luchas políticas, se enfrentó a Machado y a Batista. En 1938 ingresó en el Partido Auténtico, donde a pesar de la descomposición del autenticismo hizo sentir su insobornable voz de denuncia. En 1947 fundó el Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo) para combatir la desvergüenza y la corrupción. El ejemplo de su honestidad sirvió para que otra generación continuara la lucha.
(Tomado de "La Alborada"
Eduardo Chibás, figura excepcional en el entorno político de su época, pronunció este día su última alocución radial, conocida como El último aldabonazo. Desde los 18 años se vinculó a las luchas políticas, se enfrentó a Machado y a Batista. En 1938 ingresó en el Partido Auténtico, donde a pesar de la descomposición del autenticismo hizo sentir su insobornable voz de denuncia. En 1947 fundó el Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo) para combatir la desvergüenza y la corrupción. El ejemplo de su honestidad sirvió para que otra generación continuara la lucha.
(Tomado de "La Alborada"
miércoles, 4 de agosto de 2010
Un día como hoy`
1839 - Nace en Holguín el mayor general Calixto García Iñiguez
Patriota cubano, nació en Holguín (1839/1898). General de las tres guerras por la Independencia de Cuba en el siglo XIX. En la Guerra de los Diez Años intentó quitarse la vida para no ser capturado. Fue el máximo dirigente en la Guerra Chiquita, que fracasa por falta de organización y unidad. LLega a Cuba en 1896 para incorporarse a la lucha. Participa en la toma de Guáimaro, las Tunas y Guisa. En 1898, en plena Guerra Hispano-Cubano-Americana, se entrevista con Shafter y Sampson para preparar la toma de Santiago de Cuba. Participa en maniobras conjuntas con el Ejercito de Estados Unidos. Después de la toma de Santiago de Cuba se le negó la entrada a sus tropas en la ciudad. Durante la ocupación norteamericana viajó a Estados Unidos para tratar el reconocimiento de la independencia de la Isla, la duración del período de ocupación y el licenciamiento del Ejercito Libertador. Murió durante ese viaje.
1876 - Muere Henry Reeve, el inglesito
Nació en Brooklyn, Nueva York, el 4 de abril de 1850, y fue expedicionario del vapor Perrit. Soldado de gran valor y mente capaz, hombre de entera confianza del Mayor General Ignacio Agramonte, General de Brigada él mismo, participante en 400 acciones de guerra, herido en múltiples ocasiones y muerto el 4 de agosto de 1876 en la acción de Yaguaramas. Su carta al Mayor General Julio Sanguily, del 24 de agosto de 1875, es una muestra de entrega y desinterés personal, cuando escribió: “…a mí no me importa la posición. Yo dejaría lo que tengo por el mando de cualquier fuerza que vaya a vanguardia”.
Patriota cubano, nació en Holguín (1839/1898). General de las tres guerras por la Independencia de Cuba en el siglo XIX. En la Guerra de los Diez Años intentó quitarse la vida para no ser capturado. Fue el máximo dirigente en la Guerra Chiquita, que fracasa por falta de organización y unidad. LLega a Cuba en 1896 para incorporarse a la lucha. Participa en la toma de Guáimaro, las Tunas y Guisa. En 1898, en plena Guerra Hispano-Cubano-Americana, se entrevista con Shafter y Sampson para preparar la toma de Santiago de Cuba. Participa en maniobras conjuntas con el Ejercito de Estados Unidos. Después de la toma de Santiago de Cuba se le negó la entrada a sus tropas en la ciudad. Durante la ocupación norteamericana viajó a Estados Unidos para tratar el reconocimiento de la independencia de la Isla, la duración del período de ocupación y el licenciamiento del Ejercito Libertador. Murió durante ese viaje.
1876 - Muere Henry Reeve, el inglesito
Nació en Brooklyn, Nueva York, el 4 de abril de 1850, y fue expedicionario del vapor Perrit. Soldado de gran valor y mente capaz, hombre de entera confianza del Mayor General Ignacio Agramonte, General de Brigada él mismo, participante en 400 acciones de guerra, herido en múltiples ocasiones y muerto el 4 de agosto de 1876 en la acción de Yaguaramas. Su carta al Mayor General Julio Sanguily, del 24 de agosto de 1875, es una muestra de entrega y desinterés personal, cuando escribió: “…a mí no me importa la posición. Yo dejaría lo que tengo por el mando de cualquier fuerza que vaya a vanguardia”.
jueves, 29 de julio de 2010
Perucho Figueredo
1819 - Nace Perucho Figueredo
Abogado, poeta, y propietario rural, Pedro Figueredo Cisneros, Perucho, forma parte de la trilogía bayamesa que encabezó la conspiración para el levantamiento del 68. Cuando tuvo noticias de que Céspedes se había alzado en Manzanillo y marchaba hacia Bayamo, decidió a los indecisos: “Yo iré con Carlos Manuel a la gloria o al cadalso”, dijo y se lanzó al campo del honor. Cooperó en la Toma de Bayamo y en el gobierno provisional de Céspedes fue su secretario del Despacho al constituirse la República.Inválido por las penalidades de la manigua, mientras se reponía en una ranchería mambisa, fue capturado por Valmaseda, conducido a Santiago de Cuba y fusilado en 1870.Su gloria se completa y agiganta al ser el autor de la letra y la música de nuestro Himno Nacional.
(Tomado de "La Alborada")
Abogado, poeta, y propietario rural, Pedro Figueredo Cisneros, Perucho, forma parte de la trilogía bayamesa que encabezó la conspiración para el levantamiento del 68. Cuando tuvo noticias de que Céspedes se había alzado en Manzanillo y marchaba hacia Bayamo, decidió a los indecisos: “Yo iré con Carlos Manuel a la gloria o al cadalso”, dijo y se lanzó al campo del honor. Cooperó en la Toma de Bayamo y en el gobierno provisional de Céspedes fue su secretario del Despacho al constituirse la República.Inválido por las penalidades de la manigua, mientras se reponía en una ranchería mambisa, fue capturado por Valmaseda, conducido a Santiago de Cuba y fusilado en 1870.Su gloria se completa y agiganta al ser el autor de la letra y la música de nuestro Himno Nacional.
(Tomado de "La Alborada")
viernes, 2 de julio de 2010
La cruz de sal
¿Qué quiere decir "leyenda"?. Hay muchas definiciones; pero, para mí la més apropiada es la 4ta. acepción del Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua (1970) que dice: "relación de sucesos que tienen más de tradicionales o maravillosos que de verdaderos".
Las leyendas nacen a cada instante, no son cosas del pasado exclusivamente, del mismo modo que los cuentos infantiles. Las leyendas sirven para estimular la imaginación, siempre podremos extraer de ellas lo bueno que puedan contener y rechazar lo negativo. Después de este preámbulo, pasemos a la camagüeyana leyenda de
"La cruz de sal".
Yo recuerdo que mi abuela paterna, Cocó (Socorro de Piña Márquez) hablaba mucho de esta cruz. Sus recuerdos estaban ligados fuertemente al Asilo Padre Valencia, ya que mi abuelo, Pedro Porro Fals por varios años formó parte de la administración del mencionado asilo.
Se contaba que en unas salinas situadas al noroeste de la provincia de Oriente unos pescadores habían encontrado una cruz de sal y maravillados por el inusitado hallazgo la hicieron llegar a Don Pedro Alcántara Correoso, ilustre ciudadano del antiguo Puerto Príncipe. Don Pedro consideró que tenía algo de sagrado la susodicha cruz y a su vez la donó al Padre Valencia, sacerdote conocido y admirado en toda la ciudad por sus virtudes y sus obras caritativas.
El Padre Valencia reverenció la cruz, colocándola en un lugar preferencial: dentro de una urna de cristal a un extremo del altar mayor de la capilla del Asilo de San Lázaro, que después fue conocido como Asilo Padre Valencia.
Varias generaciones de camagüeyanos visitaron aquel lugar y dieron culto a la cruz. Se decía que mientras estuviera allí no podría ocurrir nada malo; pero si llegara a desaparecer sobrevenirían toda clase de catástrofes.
El Asilo Padre Valencia ya no existe como tal, ha sido convertido en Escuela de Arte para las nuevas generaciones. La capilla, conocida como Capilla de San Lázaro sigue en pie y es muy visitada sobre todo en el Día de San Lázaro, 17 de diciembre, fecha en que no da cabida a todo el público que quiere estar presente. En cuánto a la cruz de sal no se sabe cuando desapareció, ni en qué lugar se encuentra. Aparentemente no han sucedido catátrofes especiales ni calamidades inesperadas, sólo el vivir diario
con sus pros y sus contras, como en todas partes.
Las leyendas nacen a cada instante, no son cosas del pasado exclusivamente, del mismo modo que los cuentos infantiles. Las leyendas sirven para estimular la imaginación, siempre podremos extraer de ellas lo bueno que puedan contener y rechazar lo negativo. Después de este preámbulo, pasemos a la camagüeyana leyenda de
"La cruz de sal".
Yo recuerdo que mi abuela paterna, Cocó (Socorro de Piña Márquez) hablaba mucho de esta cruz. Sus recuerdos estaban ligados fuertemente al Asilo Padre Valencia, ya que mi abuelo, Pedro Porro Fals por varios años formó parte de la administración del mencionado asilo.
Se contaba que en unas salinas situadas al noroeste de la provincia de Oriente unos pescadores habían encontrado una cruz de sal y maravillados por el inusitado hallazgo la hicieron llegar a Don Pedro Alcántara Correoso, ilustre ciudadano del antiguo Puerto Príncipe. Don Pedro consideró que tenía algo de sagrado la susodicha cruz y a su vez la donó al Padre Valencia, sacerdote conocido y admirado en toda la ciudad por sus virtudes y sus obras caritativas.
El Padre Valencia reverenció la cruz, colocándola en un lugar preferencial: dentro de una urna de cristal a un extremo del altar mayor de la capilla del Asilo de San Lázaro, que después fue conocido como Asilo Padre Valencia.
Varias generaciones de camagüeyanos visitaron aquel lugar y dieron culto a la cruz. Se decía que mientras estuviera allí no podría ocurrir nada malo; pero si llegara a desaparecer sobrevenirían toda clase de catástrofes.
El Asilo Padre Valencia ya no existe como tal, ha sido convertido en Escuela de Arte para las nuevas generaciones. La capilla, conocida como Capilla de San Lázaro sigue en pie y es muy visitada sobre todo en el Día de San Lázaro, 17 de diciembre, fecha en que no da cabida a todo el público que quiere estar presente. En cuánto a la cruz de sal no se sabe cuando desapareció, ni en qué lugar se encuentra. Aparentemente no han sucedido catátrofes especiales ni calamidades inesperadas, sólo el vivir diario
con sus pros y sus contras, como en todas partes.
viernes, 26 de marzo de 2010
No volveré a pasar
El autor de esta poesía es un sacerdote salesiano que ha publicado numerosas composiciones, todas de un gran sentido filosófico y que invitan a reflexionar.
Por la senda de la vida
sólo se pasa una vez.
¿Puedes curar una herida?
¿Puedes decir una prez?
¿Puedes -limosna florida-
dar a un alma dolorida
un amor, cual se convida
a una copa de Jerez?
Hazlo al punto y luego olvida
sin que nadie te lo pida;
no esperes a la vejez;
que la senda de la vida
sólo se cubre una vez.
José L. Carreño, S.D.B.
Por la senda de la vida
sólo se pasa una vez.
¿Puedes curar una herida?
¿Puedes decir una prez?
¿Puedes -limosna florida-
dar a un alma dolorida
un amor, cual se convida
a una copa de Jerez?
Hazlo al punto y luego olvida
sin que nadie te lo pida;
no esperes a la vejez;
que la senda de la vida
sólo se cubre una vez.
José L. Carreño, S.D.B.
domingo, 7 de marzo de 2010
Al caer de la nieve
Poesía por Alfredo Zayas, ex-presidente de la República de Cuba (1921-1925)
AL CAER LA NIEVE
Alfredo Zayas
Cuando la nieve en copos descendía
Tendiendo en la pradera su albo manto
Sentí que el corazón se me oprimía
Y que brotaba en mi pupila el llanto.
Hijo de tierra que en verdor eterno
Con torrentes de luz el sol inunda,
El pálido fantasma del invierno,
Vierte en mi seno prostración profunda
Yo no puedo vivir en donde el hielo
aprisiona al arroyo en sus cristales
y el plúmbeo tinte del nublado cielo
no traspasan los rayos siderales
Yo no puedo vivir, ni encuentra el alma
Encanto alguno a la natura Hermosa
Sin sentir el murmullo de la palma
Y el ardiente plañir de la tojosa.
Sin contemplar nadando en la cañada
Cual gondolas ligeras los huyuyos
Y en la noche la ceiba salpicada
De estrellas fulgurantes de cocuyos.
¿Cuándo a ver tornaré, de gozo lleno,
El arco verde que en la azul llanura
Del Anahuac en el profundo seno
Traza de Cuba la gentil figura?
¡ Virgen dormida en lecho de zafiros
En su tunica envuelta de esmeraldas;
Do la arrullan las brisas con suspiros
Y juegan las espumas en sus faldas!
Triste presentimiento que me asalta
Y en nostálgico mar me precipita…
Toda ilusion al corazón le falta,
Y convulsivo horror mi ser agita.
Se me antoja pensar que en invernales
Noches, la nieve con helados besos
Empapará mis lienzos funerales
Y en su sepulcro gemirán mis huesos.
Tierra cubana con amantes brazos
Guarda el polvo mortal de mis mayores
Dormidos de la madre en el regazo
Bajo el fresco follaje de sus flores.
Cielo cubano contemplé en mi cuna
el mismo que mis hijos contemplaron
y amar la patria sobre cosa alguna
los paternales labios me enseñaron.
¡Cómo no he de anhelar en la Honda entraña
Del suelo amado reposar un día
Sin que cave mi fosa mano extraña
Ni cubra mi sepulcro nieve fría!
Quiero morir oyendo del solibio
El alegre piar en la yagruma,
Y besando mi frente el rayo tibio
Del sol que rasga matutina bruma.
En la margen florida de Almendares
Que nunca agosta el aterido invierno,
Al inefable son de los palmares:
Allí anhelo dormir mi sueño eterno.
Allí dormir, dormir, hasta el instante
En que brille en el cielo el primer lampo
Del sol de libertad que rutilante,
Seque la sangre que matiza el campo.
Puedan entonces en el mármol yerto
Golpear mis hijos con tremantes manos
Y clamar cual si oyera el padre muerto:
¡Ya es libre Cuba y libres tus hermanos!
No podrá ser que el padre les responda,
Pero acaso, de gozo enardecidos,
En las tinieblas de la cripta Honda,
Se agitarán mis huesos carcomidos.
El pálido fantasma del invierno,
Tiende implacable su nevado manto…
Yo evoco a Cuba, ante ella me prosterno,
y dejo corra silencioso el llanto.
Alfredo Zayas
AL CAER LA NIEVE
Alfredo Zayas
Cuando la nieve en copos descendía
Tendiendo en la pradera su albo manto
Sentí que el corazón se me oprimía
Y que brotaba en mi pupila el llanto.
Hijo de tierra que en verdor eterno
Con torrentes de luz el sol inunda,
El pálido fantasma del invierno,
Vierte en mi seno prostración profunda
Yo no puedo vivir en donde el hielo
aprisiona al arroyo en sus cristales
y el plúmbeo tinte del nublado cielo
no traspasan los rayos siderales
Yo no puedo vivir, ni encuentra el alma
Encanto alguno a la natura Hermosa
Sin sentir el murmullo de la palma
Y el ardiente plañir de la tojosa.
Sin contemplar nadando en la cañada
Cual gondolas ligeras los huyuyos
Y en la noche la ceiba salpicada
De estrellas fulgurantes de cocuyos.
¿Cuándo a ver tornaré, de gozo lleno,
El arco verde que en la azul llanura
Del Anahuac en el profundo seno
Traza de Cuba la gentil figura?
¡ Virgen dormida en lecho de zafiros
En su tunica envuelta de esmeraldas;
Do la arrullan las brisas con suspiros
Y juegan las espumas en sus faldas!
Triste presentimiento que me asalta
Y en nostálgico mar me precipita…
Toda ilusion al corazón le falta,
Y convulsivo horror mi ser agita.
Se me antoja pensar que en invernales
Noches, la nieve con helados besos
Empapará mis lienzos funerales
Y en su sepulcro gemirán mis huesos.
Tierra cubana con amantes brazos
Guarda el polvo mortal de mis mayores
Dormidos de la madre en el regazo
Bajo el fresco follaje de sus flores.
Cielo cubano contemplé en mi cuna
el mismo que mis hijos contemplaron
y amar la patria sobre cosa alguna
los paternales labios me enseñaron.
¡Cómo no he de anhelar en la Honda entraña
Del suelo amado reposar un día
Sin que cave mi fosa mano extraña
Ni cubra mi sepulcro nieve fría!
Quiero morir oyendo del solibio
El alegre piar en la yagruma,
Y besando mi frente el rayo tibio
Del sol que rasga matutina bruma.
En la margen florida de Almendares
Que nunca agosta el aterido invierno,
Al inefable son de los palmares:
Allí anhelo dormir mi sueño eterno.
Allí dormir, dormir, hasta el instante
En que brille en el cielo el primer lampo
Del sol de libertad que rutilante,
Seque la sangre que matiza el campo.
Puedan entonces en el mármol yerto
Golpear mis hijos con tremantes manos
Y clamar cual si oyera el padre muerto:
¡Ya es libre Cuba y libres tus hermanos!
No podrá ser que el padre les responda,
Pero acaso, de gozo enardecidos,
En las tinieblas de la cripta Honda,
Se agitarán mis huesos carcomidos.
El pálido fantasma del invierno,
Tiende implacable su nevado manto…
Yo evoco a Cuba, ante ella me prosterno,
y dejo corra silencioso el llanto.
Alfredo Zayas
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