Teresa de Jesús

"Los desgarros de la vida, los remendaba Teresa,

con la aguja de la fe y el dedal de la paciencia."

Eduardo Marquina

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domingo, 8 de diciembre de 2013

El escudo de Camagüey escrito por Eduardo Labrada

En el aniversario 196 del escudo de armas de Santa María del Puerto del Príncipe En el acto del cabildo abierto junto a la costa, los primeros colonos que juraron el documento dejando asentada a perpetuidad la villa de Santa María del Puerto del Príncipe el 2 de febrero de 1514, añadieron en el documento que se colocaban bajo la protección de la vírgen María Santísima de La Candelaria y que tomaban por arma y divisa un escudo circular, de color azul, con una paloma de plata en el centro. El escudo redondo respondía a la figura frecuente empleada en a Peninsula la heraldica, el azul simboliza la realeza, serenidad y justicia entre otras virtudes parecidas. La paloma es simbolo de la fe, el amor y la paz y el color plateado alude a los meses del invierno Como tres años despues el rey concedió escudo de armas a Santiago de Cuba, las autoridades principeñas reiteraron su pedido a través del Adelantado Diego Velazque, pero este si siquiera se molestó en contestarles. A pesar de eso, en 1518 desde Puerto Principe le comunicaron a Velazquez que continuarían utilizando el escudo que ya empleaban, pero ahora con dos palomas añadidas. Esa modificación se realizó para diferenciarlo del escudo de Sancti Spiritus que era muy semejante. A partir de allí y durante dos siglos y medio Puerto Príncipe estuvo pidiendo la oficialización de su escudo, finalmente en el Acta Capitular del 16 de marzo de 1780, aparece la reiteración de solicitud, recordándole ahora a la corte los servicios pecunarios y personales que había prestado la villa a la corona. Así como “el aumento en [que] se halla su población la brillantez, y civilidad de sus vecinos, y en su vista instruidos, bien inteligenciados los Señores concurrentes de la certeza de sus particulares....”, Se añade en el documento que las dos palomas llevan en medio un hachón ardiente, orlado todo por un toisón de oro. El hachón o hacha era una especie de vela de cera, grande y gruesa, de prisma cuadrangular y con cuatro pabilos o con mecha de esparto y alquitrán capaz de resistir el viento sin apagarse El toisón añadido hacia referencia a una piel con lana utilizado por los caballeros para proteger sus armas. Se sabe que Puerto Principe tuvo otros escudos a partir del diseño original, así como otras figuras dibujadas pero esas reseñas se han perdido. Sin duda que a partir de aquellos se llegó a la presentación del escudo actual, al cabo uno de ellos ellos fue examinado en 1700' por Don Francisco Doroteo de la Carrera, influyente cronista y especialista en armas de la corte del rey español. De la Carrera dictaminó al respecto y añadio algunos aspectos que creia necesaio para dar luste e hidaqlguía a la villa y mediante Despacho Real del 10 de marzo de 1817, estableció el diseño definitivo del Escudo de Armas de la ciudad de Puerto Príncipey que es el que aún Camagüey mantiene. Nuestro escudo tiene la configuración del escudo clásico francés de medio punto y aunque se usó y algunos heraldistas lo rechazan para representar un escudo ibérico , fue en realidad bastante comun por la parte central del norte de España. Esa influencia francesa no tiene nada de extraño si tenemos en cuenta que para la fecha se iniciaba el reinado de los Borbones en España a partir de Felipe V, duque de Anjou y nieto de Luis XVI de Francia. Esta rama ha reinado en España de 1700 a 1808, de 1814 a 1868, de 1875 a 1931 y desde 1975, con Juan Carlos I. Fue también el cronista quien le colocó los hachonbes en el pico de las palomas. No se sabe si el lebrel ya se encontraba en diseños anteriores, de todas formas es una magnifica estampa de fidelidad, defensa y vigilancia. Al escudo se le colocó una orla roja con castillos y leones rampantes alternos, como simbolo de fuerza, combatividad, hidalguia y amparo. Encima una corona condal para resaltar la categoria de la villa y se hizo descansar el escudo sobre la representación de los dos globos terráqueos, como alegoria al viejo y al nuevo mundo. Finalmente el 12 de noviembre de 1817 el rey Fernando VII firmó en Madrid la Real Célula mediante las cuales concedía a Puerto Principe sus dos seculares aspiraciones, el titulo de ciudad y el derecho a usar escudo de armas, pero los documentos no llegaron a la antigua villa sino hasta el 1ro. de febrero de 1819 lo que fue motivo de fiestas y jolgorio popular por muchos días.

martes, 22 de octubre de 2013

La Quinta de los Simoni

Entre las edificaciones patrimoniales más significativas del Camagüey se encuentra la Quinta Simoni, situada a orillas del río Tínima, construida en la primera parte del siglo XIX por José Ramón Simoni, padre de Amalia Simoni Argilagos, esposa del Mayor General del Ejercito Libertador Ignacio Agramonte y Loynaz. El inmueble que ocupaba alrededor de 30 hectáreas permitió levantar una vivienda amplia con huerta, jardines y un área destinada para baños en el río colindante que no estaba tan contaminado, como ahora. En su tiempo fue una de las casas de mayor elegancia y espacio en el Puerto Príncipe decimonónico, según ha investigado el doctor Roberto Méndez Martínez. Fachada neoclásica, portal con arcada de medio punto y columnas dóricas en los muros, eran características de la “Quinta”, además de decoraciones con símbolos de procedencia masónica entrelazada con relieves en los cuales aparecen el emblema triangular, astros, animales y herramientas de laboreo. Hacia el interior la vivienda contaba con muchas comodidades inusuales para la época, amplias y ventiladas habitaciones en la cual había una con una tina de mármol blanco para el aseo de la familia. Sobresalía las obras hidráulicas, novedosa para su tiempo, con una conductora que traía el agua desde el río colindante y a la vez una red de desagüe lo cual ofrecía confort e higiene al lugar. La “Quinta” fue habitada poco más de 20 años, hasta que a fines de 1868 los residentes marcharon al campo insurrecto luego del levantamiento del cuatro de noviembre de ese año, entonces personas vinculadas al poder colonial español, la saquearon e incendiaron y luego utilizada como cuartel del cuerpo de voluntarios. En pleno siglo XX el recinto fue convertido en colegio y más tarde en casas de vecindad hasta caer en un franco deterioro, que se detuvo en la década de los años ´80 y se reconstruyó y se inauguró en su actual forma en 1991. Fue en esa época en que la “Quinta” comenzó a llamarse “Casa de la Mujer Camagüeyana”, en honor a la insigne patriota Amalia Simoni, y de todas aquellas que en diferentes momentos han luchado por Cuba. Ten. Blog de WordPress.com.

jueves, 7 de febrero de 2013

Mueblerías en Camagüey

Mueblerías de la ciudad


Por Eduardo Labrada Rodríguez







Desde la época colonial gustos de los camagüyanos por el mueblaje de sus viviendas estuvo dividido en dos. De una parte la burguesía española prefería importar desde la Metrópolis sus pesados muebles constituidos por decenas de piezas de sobrio diseño, con independencia de alguna influencia francesa o inglesa, de la otra los criollos con gustos por los muebles fabricados en los aserraderos lugareños con maderas del país, estos eran muebles más livianos y dotados de un cierto aire “tropical” como sillones reclinados, butacones tejidos, y cómodos balances que en la carpintería española no tenían cabida.

Por su parte las familias con escasos recursos económicos se las arreglaban, criollos o españoles, con taburetes, mesas y juegos de sala, cuarto, o comedor de modestos presupuestos, compuesto casi siempre por dos balances, dos sillones y un sofá con una mesa central cuando se trataba de juegos de sala, los restantes muebles eran también muy racionales.





Con el tiempo y la influencia de la moda, más los abatares políticos transformó los gustos que la influencia del mercado norteamericano se encargó de alimentar con estilos diversos donde se acusa una cierta influencia ecléctica. Los periodos art noveau y art decco dejó huellas también en el mueblaje de nuestras viviendas cuyos espacios se fueron reduciendo y hubo que buscar formas de comodidad e n el interior de las mismas.



Entre los más antiguos aserraderos del siglo XX se recuerda al Puello, situado en la avenida al aeropuerto casi frente a la avenida de Carmona y al aserradero Agramonte, aun en funciones, ubicado al fin al de la calle Padre Valencia.





Legañoa estuvo en Palma casi esquina a la actual Ignacio Agramonte y El Legendario en la esquina de Martí y Sedano, donde hoy se levanta un Círculo Infantil; Otaola, en la Avenida de Saratoga y el aserradero de Hermino Rodríguez, en La Zambrana.

Todas estas instalaciones vendían la madera aserrada a las fábricas de muebles, aunque hubo aserraderos que tuvieron sus propias mueblerías, como El Hogar, de Eligio de la Torre, en la calle de Industria.

Mueblerías de reconocido prestigio fueron la Casa Gúmer, en República 362, que con dos plantas no solo fue la mayor de todas, sino que también vendía artículos electrodomésticos.

Otra popular fue la La Casa Venus, que tenía en la ciudad dos agencias, una en República 53 y la otra en Independencia 109.





La Rampa estuvo en General Gómez frente al teatro América y La Venecia, en Avellaneda frente a la estación de policía. Esta mueblería vendía muebles de numerosos estilos y por encargo, e introdujo las ventas a plazos. Por ejemplo, juego de sala con 8 piezas podía ser adquirido por tres pesos de entrada y dos pesos mensuales.





En la plaza de San Ramón estuvo la popular mueblería La Mejor, quien coloco a la venta juegos de cuarto, de sala y de comedor a los precios más baratos y como La Venecia introdujo los créditos para facilitar la compra.



El Umpire radicó en Avellaneda esquina San Martín, donde había estado un templo bautista, luego de 1959 ese edificio fue frutería, almacén, depósito de mieles, comedor obrero y finalmente oficinas de la propia empresa recolectora de miel.





La Casa Vidal, estuvo en Padre Valencia no. 2 y El Hogar, que contó con salón de ventas en la calle República casi esquina a San Martín y talleres en la calle Industria, este establecimiento se especializaba en muebles para niños.





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viernes, 29 de junio de 2012

ACCION CIVICA CAMAGUEYANA

ACCIóN CíVICA CAMAGüEYANA




Por Bertha Porro García



Escribo este artículo hoy DíA DE SAN PEDRO como homenaje a mi padre, Pedro Porro Piña (El hombre de las tres pes) así le conocían sus amigos de la época y cuando él firmaba sus reportajes o escribía en la crónica social, su pseudónimo era ‘LAS TRES P’. La idea de escribir estas líneas la obtuve revisando recortes de periódicos viejos, al leer un artículo del Dr. José Torrella Solá sobre el origen de tan querida organización camagüeyana.



Por muchos años, mi padre publicó el periódico llamado “ACCION CIVICA CAMAGüEYANA”, desde sus inicios en la década de los cuarenta hasta su ûltimo ejemplar en los años sesenta… Lamento no recordar la fecha exacta y es toda mi culpa porque, con el esfuerzo que es de suponer, el archivo completo del periódico salió de Cuba y en mi casa en Washington, DC se guardó por varios años. Cuando nos mudamos a Maryland perdí el archivo completo y dudo que pueda recuperarlo. Mi padre y mi madre ya vivían aparte en un pequeño apartamento y yo era la encargada de custodiar su tesoro. Nunca supo que yo lo había extraviado involuntariamente.



Colaboré con el periódico cuantas veces pude, recuerdo especialmente los artículos sobre el Día de Las Madres, Ignacio y Amalia, El cementerio… De esa colaboración surgió mi deseo de hacerme periodista y acabada de fundar la escuela de periodismo “Walfredo Rodríguez Blanca” me matriculé en la misma donde cursé los dos primeros años.



No puedo dejar de mencionar a los que fueron de una manera u otra colaboradores del periódico: Miguel Lechuga, Pedro Vilató, Sánchez de León, Emilio Ubeda y varios más que no puedo recordar sus nombres; pero en mi mente tengo sus presencias. Perdón les pido.



Para el final he dejado el hecho de la pavimentación de la calle del Cristo, mi calle donde nací en la casa marcada con el número 24 y desde dónde partí para el exilio, ya entonces marcada con el número 109. Esa fue la primera obra de importancia realizada por la institución.

Papy: con cariño te dedico este recuerdo en el día de tu santo. Sé que desde donde estés podrás repetir conmigo las palabras de Salvador Riverón:

Camagüey de antaño,
cuna de mi acento;
tierra milagrosa
dónde yo nací.
Vuelas a la cumbre
de mi pensamiento,
las puertas se me abren
cuando vuelvo a ti.









jueves, 14 de junio de 2012

Arte Deco

Art Deco, Modern Heritage of Cuban Cities


Escrito por By Mabel Guerra Garcia *

martes, 12 de junio de 2012
Interesante artículo, tomado del periódico Juventud Rebelde


12 de junio de 2012, 10:18Por By Mabel Guerra Garcia *



Camagüey, Cuba (Prensa Latina) Almost immediately at the same time of its worldwide recognition in the twentieth century, Art Deco breaks into Cuban spaces and is now a valuable heritage of modern architecture in the nation.



Two years after being promoted in Paris, France in 1925, the new trend arrives in Havana with the name of modern style and boasts impressive and beautiful works that are distinguished in the invasion of architectural and artistic styles of the early century, which originated unknown landmarks in the urban of the island.



Building sites such as: the residence of Francisco Arguelles, designed by architect Jose Antonio Mendigutía, and the well-known building on Belascoaín Street by architect Leonardo Morales (Havana, 1927) were the pioneers of Art Deco style in Cuba.



At that time the cities were filled with Gothic, Renaissance and classical buildings, with a share of Cuban identity and somehow different from similar European cities, which distinguish in various historical centers in the country.



In Cuba a wide range of decorative elements stand out: such as tankards, corbels, masks, garlands, floral and geometric patterns and deco's own figures worthy of admiration in spite of the time.



During 1923-1925, United States, at the rise of skyscrapers construction, accomplished the Art Deco as modern architectural language.



Movies in Latin America also became promoters of deco, style widespread in the 1930s and preferred in the architectural culture of the region, until late 40s.



THE ART DECO IN CAMAGÜEY



Art Deco, and its predecessor, art nouveau, meant the transition from classicism to modernity in the century-old town of Camaguey, 550 km east from Havana city.



This city, about to celebrate 500 years of its foundation in 2014, stands out for the variety of architectural styles breaking the myth of the colonial city, nowadays Cultural Heritage of Humanity.



Art deco is present in a large number of buildings of the urban, even in the slightest details of the decoration.



In fact it was the preferred style in sumptuous homes built in the city during the 30s and 40s of last century.



The House Number 304 on Andres Sanchez street, at La Vigia neighborhood is an example of that style. It was built in 1940 by architect-engineer Roberto Antonio Duglas Navarrete. Its original owners were the marriage Enrique Loret de Mola and Macela D'John Douglas Navarrete also designed the residence Number 556 on Julio Sanguily Street in the same neighborhood, built in 1942 and originally owned by Mrs. Angela Balmaseda.



Navarrete, who entered the Art Deco and rationalism, also built former Tennis Club (currently building the Palace of Youth) and the College of Architecture (now the headquarters of the Provincial Party Committee).



Several Art Deco works can be found on Republic Street in Camaguey. These are houses numbers 166, 164, 162A and 162B, and in the former Champagnat School, built by Marist Brothers in 1942 and designed by Catalan architect Claudio Muns Blanchart.



The Champagnat (currently Josue Pais primary school) stands out as a classic example of integrated design and deco decoration. The building summarizes the monastic tradition with education requirements and the principles established by the architectural style.



Despite of the building decorative changes, some elements have been well preserved, particularly the details of the frieze, the assembly hall, the floor ,the hall, the decoration of the front door and the original carpentry design.



Muns Blanchart also created the project of the wellknown Puerto Principe Hotel. Other famous local, national and foreing architects left important Art Deco works in Camaguey, including Felipe Herrero Morato, creator Alkazar theater.



It is a style that came to change the image and modernize it, to open new paths with different aesthetic expressions, where beauty is expressed through a slihgt decoration, researcher Adela Garcia Yero, asserted. Art Deco also expresses itself in a verging decoration in the balance and in many cases the symmetry and an increasing use of buildings, Garcia added.



Its most significant features in the legendary Camagüey are friezes decorated with floral geometry with amorphous forms tending to hardness; balconies with geometric brackets, pilasters and parapets with openings staggered terminations lintels, octagonal and jagged.



Likewise, in its bars there are diamond motifs, braids and straight designs showing a break with the arabesques worked during the colonial and the Republic stage, with flat roofs , Cuban or French tiled roofs which modernize facades and maintain a traditional interior.



Experts say that the entire compositional range of Art Deco in exceptional or relevant buildings was exploited in this eastern region, in many cases properly rescued and preserved.



The continuity of Deco decoration also spread in carpentries and the buildings balconies.



Even the style spreads. Basic figures of style, such as squares, triangles, circles, lozenges, fit under the popular initiative in long lasting combinations together with alternating of horizontal and vertical lines of porch, doorways and windows.



Thus, the irreplaceable heritage is preserved in the ancient story of the city.



ir/lms/Em/mg





martes, 31 de enero de 2012

Conspiración de Aponte

Cuba: La Conspiración de Aponte en Puerto Príncipe




30 de enero de 2012, 13:34Por Mabel Guerra García *Camagüey, Cuba (PL) Cuba rememora este año el bicentenario de la Conspiración de Aponte, movimiento abolicionista de la esclavitud acontecido en la isla caribeña entre 1811 y 1812. La acción, dirigida por el descendiente de africano y liberto José Antonio Aponte y Ulabarra y la primera organizada con relevancia nacional, aspiraba además a la ruptura con la metrópoli española en aras de crear una sociedad independiente sobre la base de la igualdad.En muchos lugares, desde el occidente hasta el oriente del país, echó raíces la sublevación de esclavos, a la que se sumaron otros sectores explotados y oprimidos.La conspiración se expandió de La Habana a Remedios, Bayamo, Camagüey y Holguín, pero fue duramente aniquilada por la elite dominante. Hubo una voraz ola de capturas, torturas y ejecuciones de los manifestantes.El 7 de abril de 1812 fueron decapitados su líder y los más cercanos seguidores. La cabeza de Aponte resultó expuesta en una jaula de hierro, en la esquina de Carlos III y Belascoaín (lugar donde hoy está la Gran Logia Masónica), en la capital cubana.Preponderante participación en este acontecimiento histórico tuvo Santa María del Puerto del Príncipe, hoy provincia cubana de Camagüey, hecho poco conocido, confirman aquí estudiosos del tema.Nuevas indagaciones, sustentadas en las actas capitulares de la villa desde junio de 1811 hasta abril de 1812 y debatidas en el I Encuentro José Antonio Aponte in memóriam, efectuado 21 y 22 de enero en Camagüey, corroboran en la región, en la época, los temores a los negros insurrectos, eufemísticamente llamados "enemigos domésticos".Lo que sucedía en el territorio era calificado como una amenaza terrible, por lo cual se creó una junta de policía a fin de mantener la tranquilidad que, se decía, habían resquebrajado los negros libertos y esclavos (enemigos domésticos). Sobrevinieron luego medidas de mayor control sobre ellos.Trasciende en los sondeos que a los negros y mulatos se les tildaba de borrachos, cuyos excesos bajo los efectos del alcohol les provocaba realizar actos fuera de la ley. Así se trataba de trastocar en el ambiente lugareño cuanto realmente estaba sucediendo.Era una manera de eliminar de la conciencia de la época la posibilidad de la presencia de un pensamiento lógico y de resistencia ante la esclavitud por parte de los de color, aseguró la historiadora cubana Kezia Zabrina Henry.Por ese entonces los sucesos de la Revolución de Haití habían calado hondo en la conciencia de los cubanos de todas las capas sociales, e incluso, la dominación esclavista veía la Conspiración de Aponte desde la experiencia de ese país.El investigador José Luciano Franco sentó que "desde el mes de septiembre de 1811 -antes de las fiestas de la Caridad- en la villa de Santa María del Puerto del Príncipe el tema preferido de las conversaciones populares, tanto de blancos como de negros, era de que cesaría la esclavitud".Las notas recogen un plan preliminar de sublevación de los esclavos, motivados por rumores de libertad negada por los ricos propietarios de Puerto Príncipe. Después de varias juntas con los esclavos de las demás haciendas e ingenios de la región, se acordó atacar la urbe el 24 de septiembre de 1811.Ese escenario de conspiración entre los esclavos y libertos, entre las haciendas y los ingenios próximos a la villa, eran tan comunes como muy silenciadas aquí, apuntó la especialista.Señaló que el suceso conspirativo logró establecer redes potentes entre los más humildes, las cuales se trenzaron en ciudades importantes de la isla.Pero las autoridades locales -al igual que en el resto de la nación-, se prepararon para minimizar al máximo los efectos de la insurrección en la zona camagüeyana, donde se desató la represión, incluida la pena capital, y las delaciones, lo cual culminó con el cese del movimiento en la isla, en 1812.Cada día las medidas de reprimenda se proyectaban con mayor precisión: un cuerpo de caballería, informes semanales con datos que revelaran evidencias concretas de los posibles sublevados y una Hermandad creada en nombre de la paz perdida.La embestida no solo se arreció en la ciudad sino también en las haciendas del campo, donde las referencias de sublevados fueron muchas y de forma sostenida.A pesar de la represión, argumentó la investigadora, la condición de esclavitud, el sufrimiento, el desgarro espiritual, emocional y físico les valió de plataforma de unidad para luchar contra la ignominiosa situación.Se organizaron en el campo cuadrillas aparte de la urbana, se creó una cárcel especial para los que fuesen cautivados y se subieron las recompensas monetarias ofrecidas oficialmente, además del peculio propio del Regidor Alguacil.Las iniciativas principeñas a fin de sofocar la rebelión sirvieron de pautas para el resto del país, donde se encontraron focos apontinos.La urbe se ubicó en el vórtice de la Conspiración de Aponte, no solo en los temores exacerbados, en las cuadrillas pagadas con los peculios propios, en las delaciones, castigos y muertes, sino también en el diálogo constante con las autoridades coloniales, sugerencias y llamados de alertas.Cabezas expuestas, azotes hasta la muerte, sanciones públicas, grilletes y deportaciones matizaban el ambiente de terror y muerte en la villa a fin de quebrantar el pensamiento libertario y audaz para la época.De acuerdo con las pesquisas, por ejemplo, algunas dotaciones sublevadas (casi un centenar de esclavos) de los ingenios de Maraguán, que incendiaron los trapiches "El Jobo", "Magantilla" y "La Candelaria", fueron asesinados todos por la policía montada.Dos esclavos delatores, celosos de la jefatura del movimiento en Puerto Príncipe, asignada por Aponte a los también esclavos Miguel González y Calixto Gutiérrez, malograron la conspiración en esta localidad.Confesiones del pardo Rafael Medrano y el negro Francisco Adán (nombres recogidos en las mencionadas actas), serían suficientes para la constitución de una audiencia que juzgaría la causa de los negros subversivos.El 29 de enero de 1812 tuvieron lugar las primeras ejecuciones por penas de muerte en Camagüey contra la conspiración antiesclavista y separatista de Aponte. La sentencia implicó a Calixto Gutiérrez, Nicolás Montalbán, Fermín Ravelo, José Miguel González, Ramón Recio, Pedro, Pablo y Manuel, sin apellidos en la documentación indagada.A propósito del Encuentro José Antonio Aponte in memóriam, el suceso fue evocado en el mismo escenario, el parque Agramonte, antigua Plaza de Armas, donde fuera aplicada la horca a los ocho negros cabecillas de la conspiración aquí hace 200 años.En los momentos de la conspiración, más de la mitad de la población existente en Puerto Príncipe -unos 70 mil habitantes- eran personas de color libres y esclavos, por lo que al igual que Aponte, deducen los estudiosos, fueron los libertos en su mayoría quienes lideraron el pensamiento y la acción en este territorio por varios meses consecutivos.Aunque la conspiración de Aponte no logró sus objetivos más radicales, demostró a negros y mulatos esclavos y libres, urbanos y rurales, que eran capaces de unirse para lograr a través de la lucha armada su libertad definitiva, concluyó Zabrina.Con hechos indubitables, añadió, manifestó al régimen colonial que sus temores a un espíritu liberador desde el seno de la masa esclavizada, inferiorizada, despreciada y considerada de incapaces, ya era un hecho en la isla.Los esclavos africanos traídos a Cuba a la fuerza, en brutal travesía por el Atlántico, fueron tratados como enemigos, exterminadores, asaltantes a la patria y de rebeldes sin causa, y sus ansias de libertad nunca fueron reconocidas por la colonia.Desde entonces, con Aponte, como diría el Poeta Nacional Nicolás Guillén, se comenzó a fraguar la emancipación cubana.*Corresponsal de Prensa Latina en la provincia cubana de Camagüey.arb/mg

domingo, 2 de octubre de 2011

Plaza de la Merced

La Merced, plaza que brotó de una laguna



27 de septiembre de 2011, 01:06Por Mabel Guerra García*
Camagüey, Cuba (PL) Desde sus orígenes, la Plaza de la Merced ha sido uno de los espacios más vistosos y concurridos de esta villa cubana, conforme la vida, las costumbres y las tradiciones de sus habitantes.
Otros Exclusivos:
*Cuba: Huellas de inmigrantes en el Hotel Plaza
*Caminos de la arqueología en occidente de Cuba
*Cuba potencia el uso de sus tierrasErigida hace varias centurias en el verdadero corazón de la ciudad, la plaza posee un atractivo especial que, a pesar de los años, aún le dan el heterogéneo paisaje arquitectónico y los aires místicos, culturales y funcionales que se cimentaron y evolucionaron en su entorno hasta nuestros días.
Pasados los siglos, la Merced o Plaza de los Trabajadores, nombre actual, se ha convertido entre las numerosas plazas existentes aquí en sitio de estacionamiento favorito para las generaciones de camagüeyanos o visitantes, por los usos múltiples y cotidianos de los edificios que la definen y por ser sugestivo escenario de recreo espiritual.Atestiguan los investigadores que muchas de las edificaciones que la delimitan, como la de estilo art déco en que se ubican hoy Radio Cadena Agramonte y Radio Camagüey, construida en los años 40 del pasado siglo, reafirmaron a esta villa cubana "su rango de gran ciudad".Su figura triangular, que marca el sendero hacia importantes y bulliciosas rutas de esta localidad, justifica también el agitado y profuso tránsito de automóviles y peatones que a diario se observa.La prosperidad y desarrollo de la Merced sellaron a través del tiempo su carácter simbólico en el conjunto de plazas de la isla de Cuba, con la particularidad de que emergió de una de las cuatro grandes lagunas existentes en el cacicazgo de Camagüebax, donde se instaló definitivamente la ciudad de Camagüey en 1528.Esas lagunas servían a las necesidades hogareñas de los vecinos de la otrora villa de Santa María del Puerto del Príncipe -fundada en 1514-, excepto la del agua potable, por estar generalmente infestada y, en consecuencia, causar el mal de las culebras, según contaron los primeros habitantes al obispo Morell de Santa Cruz cuando la visitó en 1756.Las primeras noticias sobre la urbanización en la zona datan del siglo XVI, cuando Juan Griego erigió una ermita en el límite entre el campo y el poblado. En 1601 la ermita fue cedida a frailes mercedarios, llegados de Santo Domingo, para levantar un convento mediante donativos de los principales moradores de Puerto Príncipe.La edificación de la iglesia confirió importancia al área, pero la definición de su espacio presente no se consolidó hasta el siglo XVIII, en que, al desaparecer la laguna, se compacta la perspectiva urbana histórica que enlaza la Plaza de la Merced con la de Nuestra Señora de la Soledad.Durante este siglo se construyeron además las viviendas uniplantas que fueron cerrando el lugar hasta someterlo a la geometría triangular que posee.El convento e iglesia de Nuestra Señora de la Merced, al que debió su nombre original este popular sitio, no solo fue uno de los edificios religiosos más hermosos del país, sino que devino centro cultural de gran importancia.Los jóvenes principeños de la época estudiaron en el templo (de tres naves con bóvedas de cañón construidas con ladrillos) gramática, filosofía y teología, saberes que se consideraban indispensables para hacer de la villa un centro político y administrativo de valía.Entrado el siglo XIX, la plaza de la Merced, además de ser sede de las actividades religiosas, se convirtió en un importante núcleo comercial, debido a los numerosos negocios que se instalaron en ella. También allí se desplegaron actividades de índole recreativa como representaciones teatrales y ferias.La compañía ecuestre de don Juan Breschard, una de las tantas agrupaciones que recorrían las urbes de la isla de Cuba por entonces, eligió en 1817 este terreno para sus funciones de circo-teatro.Edificaciones como símbolo y ejemplo del desarrollo económico de la metrópoli se levantaron igualmente en la plaza durante este siglo. Tal es el caso de la mansión donde nació Ignacio Agramonte, insigne patriota de la gesta independentista de 1868-1878, en uno de los edificios más atípicos de Camagüey, convertido hoy en museo.Aire de modernidad le confirió asimismo la colocación de un reloj público en la torre de la iglesia de la Merced, que desde entonces, por más de cien años, ha anunciado a los habitantes de esta ciudad las horas, los cuartos, las medias horas y los tres cuartos, mediante sus campanadas.Se produjeron en su entorno la apertura de fondas y del Hotel El Lucero, después Hotel Español, que llegó a convertirse en un acogedor espacio para el billar, las mesas de tresillas, los juegos de dominó y ajedrez, y la cantina y el restaurante, con servicio a domicilio.La presencia de los Carmelitas en el Convento de la Merced introdujo en aquella época la tradicional procesión del Niño de Praga, que mantuvo su salida en cada Semana Santa del Santo Sepulcro, joya de la orfebrería que recorre aún importantes espacios de Camagüey sobre los hombros de feligreses.Dicha peregrinación, con partida desde la Plaza, devino espectáculo cultural que continúa atrayendo a creyentes y no creyentes.A raíz de la primera intervención norteamericana, se le cambió el nombre a la Merced por el de Charles A. Dana, director del periódico Sun de Nueva York, nombre oficial que muy pocos incorporaron, según reseñas de la época. Aún se conserva una lápida de mármol con aquel topónimo en el exterior de la iglesia.La creación allí de un parque con bancos, árboles y un estanquillo de prensa, en 1901, ofreció a los camagüeyanos un nuevo espacio de reunión en esta plaza, un calificativo que nunca perdió.Jóvenes intelectuales de la legendaria urbe concurrían al sitio donde tuvo su peña el Poeta Nacional Nicolás Guillén (1902-1989)y en cuyo centro el Ayuntamiento había plantado una ceiba para celebrar la instauración de la República en 1902.Aunque el parque fue eliminado años más tarde, el árbol se mantiene todavía, como auténtica pieza dentro del sistema de signos y de la cultura de Camagüey, rodeado de un muro de granito con verjas de hierro al estilo colonial.Además de servir de soporte en el 2005 a La gran manzana, del joven artista de la plástica Ricardo de Armas, la ceiba se ha convertido, junto a su Plaza, en escenario para los artesanos camagüeyanos durante las tradicionales fiestas de la Carcoma y de Barro y Fuego, entre otros eventos culturales de la ciudad.A ella se asocia el Teatro del Pueblo durante los festejos del San Juan, en junio de cada año.La modernidad del siglo XX trajo a la imagen de la Merced un marcado eclecticismo, que perdura en edificios como el que ocupó un banco canadiense, el de la Benemérita Sociedad Popular de Santa Cecilia o el de la tienda La Gran Señora, así como inmuebles de apartamentos construidos en su contexto.En su asiento tuvo lugar el 7 de agosto de 1925 la clausura del III Congreso Nacional Obrero, en el que participaron más de cien delegados de 82 organizaciones sindicales, un gran acontecimiento histórico.Quizás porque devino acostumbrado sitio de concentración para diversos actos políticos y culturales de carácter obrero y popular, fundamentalmente en la etapa revolucionaria, se la denominó con el apelativo vigente de Plaza de los Trabajadores.Por algún tiempo, en uno de los edificios del entorno también radicó la sede de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) en esta provincia.Renovada con luminarias y demás elementos propios de las ciudades modernas, la bella Plaza mantiene sus encantos y el ritmo de la vida que le imprime su gente.* Corresponsal de Prensa Latina en la provincia de Camagüey.Em/mg

miércoles, 20 de abril de 2011

Los callejones de mi Camagüey

Cuba: Camagüey, ciudad de insólitos callejones



Escrito por Mabel Guerra García (Prensa Latina *)

17 de abril de 2011, 03:02Por Mabel Guerra García (Prensa Latina *)Camagüey, Cuba (PL) Los callejones que conforman el atípico trazado urbano de la ciudad de Camagüey son uno de sus mayores atractivos. Junto a las estrechas y sinuosas calles del enrevesado entorno histórico, ellos perduran como curiosidad genuina en el ambiente arquitectónico de esta urbe, particularmente delineada dentro del conjunto de ciudades coloniales cubanas y caribeñas.Pasados los siglos, estas curiosas vías de Camagüey resaltan ante la vista de todos no solo por su abundancia, en número superior a las 60, sino también por sus peculiares características.Por su limitada amplitud, han logrado perturbar por años a choferes foráneos y hasta que uno u otro citadino que por desconocimiento desboca en alguna de ellas, como es el caso del "Callejón del cura" o "del Silencio", el más estrecho de la villa.Situado entre las calles de Plácido y Veinte de Mayo, la añeja calleja mide apenas un metro y 40 centímetros de ancho y 52 metros de largo, lo que se hace imposible la circulación por allí de un automóvil de regular tamaño.En lo de apretujados espacios supera al de "Ramón Ponte", conocido también aquí como "Funda del Catre" o "Poza del Mate", que se extiende por 77 metros con una anchura de dos metros y 20 centímetros, considerado hasta hace poco tiempo la más ceñida de las rutas camagüeyanas.El callejón más pequeño del emporio es el nombrado "Tula Oms" o "de La Miseria", ubicado en la plazoleta de Bedoya, de solo 15 metros de longitud con tres metros y 80 centímetros de ancho; su prolongación es inferior a la de un buen vehículo o camión.Además de ser una de las arterias más cortas del país, puede ser que también se incluya entre las menos pobladas del mundo, pues para asombro de todos en este tramo se hallan solo dos viviendas, una frente a otra.Estas superestrechas calles resultan igualmente atrayentes por el origen curioso de sus nombres, muy vinculados a personajes, labores o hechos en la villa.Tal es el caso del "Callejón de Tío Perico", denominado así por un viejo pescador que vivía esquinado en ese lugar, junto al río Hatibonico, donde nace o termina este paso estrecho.El "de Academia", por una escuela de bailes existente en ese sitio, mientras que el "de Las González" debe su nombre a unas buenas beatas hermanas de ese apellido, avecindadas en el lugar.Las referencias históricas apuntan igualmente que unas hermosas muchachas de cierta familia, quienes vivían en la zona, dieron al "Callejón de Los Ángeles" ese calificativo.No menos atrás de estos denominadores populares queda el "Callejón de los Sacristanes", llamado de esa manera porque era un camino lateral por donde estas dignidades de la Iglesia de Santa Ana acostumbraban a entrar y salir del edificio."Cárcel", por ser sitio inmediato a la antigua penitenciaría de la localidad.Otros callejones como el del "Templador" y "Cuerno" adquirieron sus nombres por las figuras que poseen; el primero, por el instrumento que utilizan los afinadores de piano, y el segundo porque tiene la forma de una cornamenta curva, estrecha en un extremo y ancho en el otro.También aparecen en la lista otros ejemplos de nombres curiosos: El de la Alegría, del Cañón, Apodaca, Fundición, Káiser, Magdalena, Soledad, Cucaracha, San Juan Neponuceno, Correa, Montera, Triana, San Serapio, Aruca, Las Micaelitas, Las Niñas y La Risa.Y aunque a algunos de ellos en la actualidad se les cambió la designación, los lugareños se aferran a seguir llamándolos como antaño, quizás debido a las tradiciones, las raíces culturales y la dinámica de esta ciudad.Han sobrevivido como fieles testigos del paso del tiempo, resistentes a la circulación diaria de transeúntes y choferes por los destinos de esta urbe que se acerca ya a los 500 años de fundada.Como cualquier otro de los itinerarios camagüeyanos, figuran en la cartografía local, pero con ese visible distingo de sus raras apariencias y castizos esbozos que los convirtieron en populares callejas de Camagüey.Hoy, pasear por estos callejones es una sugerente rutina para el disfrute de naturales y extranjeros, quienes a su paso por la adoquinada travesía siempre descubrirán historias o leyendas que perduran en esta legendaria villa.(*) La autora es corresponsal de Prensa Latina en la ciudad cubana de Camagüey.arb/mgg

jueves, 10 de febrero de 2011

Hace 60 años..


Hoy como ayer (crónica)


La Virgen Peregrina en la ciudad de Camagüey.
A seis décadas de distancia
Por: Carlos A. Peón Casas

Es ya todo un suceso la próxima visita de la imagen de nuestra Virgen de la Caridad a la ciudad agramontina. Un hecho que vienen a repetirse en el tiempo con seis décadas de distancia, pero con el mismo carácter, y las mismas coordenadas de fe de los habitantes de este terruño, de antes y de ahora.
El 30 de agosto de 1951 fue un día clásico de verano en la ciudad de Camagüey, mucho sol durante el día, y al atardecer un poco de fresco. Justo con la caída del astro rey por el poniente, la ciudad se prestó en una masa compacta que los periódicos de la época calcularon entre 80.000 y 100.000 personas, a recibir a su Madre del Cielo, que llegaba escoltada desde el poblado de Vertientes, en larga procesión de vehículos y pueblo en general a los predios del Casino Campestre, el sitio escogido para el vibrante acto de bienvenida.
Allí llegó en lenta marcha, que según nos recuerda una crónica de entonces, encabezaban el "Obispo, Mons Carlos Ríu, el Clero, los Consejos Diocesanos de las cuatro ramas de la Acción Católica, los Veteranos, los Caballeros de Colón con sus esposas… En andas llegó la sagrada imagen, cargada por los mismos mambises que antaño la llevaron en sus pechos gloriosos; los mismos que le rezaron en la manigua y le encomendaron sus sueños de libertad…" Los miembros de la policía motorizada de entonces abrían y cerraban la marcha, y la Banda Municipal dejaba oír elogiosas melodías a la Madre de todos los cubanos. Luego en apretadas columnas, los camagüeyanos acompañaron a la Madre hasta la Iglesia Catedral en el Parque Agramonte, el recorrido de la imagen en su vistosa carroza, adornada con profusión de flores se verificaba a lo largo de la calle Independencia. Ya dentro del templo abarrotado se escucharon los discursos del Obispo y el Alcalde, y este último entregaba a la Peregrina, en simbólico gesto, las Llaves de la ciudad.
La visita se extendería por diez días, y en el transcurso de aquellos, saludaba la Virgen a todas las parroquias e iglesias, y sus entornos, incluyendo los hospitales y asilos, los barrios y sus catequesis, los colegios religiosos, y el convento de las Madres Reparadoras con su capilla anexa en la calle Luaces. La imagen también visitaría a los presos en el antiguo Vivac; el Cuartel de Bomberos , el Ayuntamiento y el Centro de Veteranos.
Tan temprano como a las 6 de la mañana, se llevaba a cabo un acto piadoso de hermosísimo signo que sería repetido cada día de su estadía en la ciudad agramontina: el Rosario de la Aurora, con un recorrido que aquel día principió en la Iglesia Catedral y llegó hasta la capilla de San Juan de Dios, para regresar luego al sitio de origen. Acto seguido se oficiaba una Misa de Comunión en la Catedral presidida por el obispo diocesano.
El sábado 8 en la Plaza de la Caridad, y frente al atrio de la iglesia, la imagen de la Patrona era recibida por una vibrante multitud. Era el día de su Fiesta, que ya venía acompañada y precedida por la siempre tradicional Feria de la Caridad, tan proverbial en la memoria del imaginario popular, y que se remonta a los albores de la devoción a la Patrona de Cuba en el Puerto Príncipe del siglo XVIII.
La celebración eucarística tuvo lugar aquel sábado a las 4. p.m. La Misa de Comunión General acogió unos 1000 comulgantes, según la crónica del P. Oroquieta, ya citada, y una vez terminada, fue interminable el desfile de los devotos ante la bendita imagen. Camagüey se rendía otra vez ante los pies de la Madre de todos los cubanos, dejando en sus amorosas plantas, sus más caros anhelos y sueños, su oración más ferviente, su agradecimiento por tantas dádivas de ella recibidas.
El domingo 9 como colofón de la visita, se tenía una Misa Solemne de Despedida a la imagen de la amada Virgen del Cobre en la Iglesia Catedral, de donde salía de la ciudad rumbo a Nuevitas, y con una primera parada en al cercano poblado de Altagracia, en su itinerario hacia la costa noreste de Camagüey.

Publicado por Arzobispado de Camagűey Cuba -

jueves, 3 de febrero de 2011

Nuestra Señora de la Soledad


NUESTRA SEÑORA DE LA SOLEDAD RECIBIRÁ A LA VIRGEN MAMBISA

Por: Maruchy Duarte Ramos

Camagüey, febrero 3 (10.05 am.)

...1600... Puerto Príncipe, El Camagüey Legendario… rompían los albores de una madrugada de lluvia, rayos y truenos; las carretas cargadas de cajas chillaban intensamente hundiéndose en el fango, una de ellas cargada hasta el tope se atascó y decidieron descargarla, bajando las cajas y paquetes. De pronto se dieron cuenta que en una de las cajas venía una bella imagen de la Virgen de la Soledad y uno de los carreteros exclamó: "¡es que quiere que aquí le levantemos una ermita!..."

1697 – Se edifica la Ermita de Nuestra Señora de La Soledad.
1703 – Inaugurada oficialmente como Parroquial Auxiliar.
1814 – Bautizada en esta parroquia Gertrudis Gómez de Avellaneda.
1832 – El Padre Valencia predicó en varias ocasiones desde el púlpito de La Soledad.
1843 – Bautizado en esta parroquia Ignacio Agramonte y Loynaz.
1853 – Bautizada en La Soledad Doña Ma. del Carmen Zayas Bazán, esposa de José Martí.
1868 – Celebrado en este templo el matrimonio de Ignacio Agramonte y Amalia Simoni.
1949 - Fue bautizada la preciosa niña Gloria Hotensia Salix Martinez de Santelices hija de Eduardo Salix y Gloria Santelices
1964 – Se le otorga a la iglesia de La Soledad la condición de Patrimonio Local.
1972- Fue bautizado el insigne camagueyano Daniel Ferrer, hijo de Lorenzo y Noelia!!!
2003 – En Misa solemne se celebraron los 300 años de la Parroquia de la Soledad, Mons. Adolfo, primer arzobispo de Camagüey, predica por última vez, cuatro días antes de su Camino hacia la Casa de Dios.
2004 – Se comienza la restauración capital del templo.
2007 – Se reinaugura el templo de La Soledad.

Esta comunidad mantiene viva su actividad apostólica. Hay misas diarias. Exposición del Santísimo los primeros jueves de cada mes. Los niños reciben catequesis los sábados y los adultos catecumenado los martes. Se imparten clases de formación religiosa para jóvenes y adultos. Se brindan almuerzos los miércoles y desayunos los sábados a personas necesitadas.

A más de 300 años de existencia, este templo, gracias a Dios, sigue siendo un lugar de encuentro, oración y misericordia.

Una comunidad que, en estos últimos meses, ha puesto su esfuerzo misionero en dar a conocer la buena noticia de la visita de la Virgen Peregrina: niños, jóvenes, adultos y matrimonios, en distintos horarios y días de la semana han visitado casa por casa a todos los vecinos de su territorio.

Y es La Soledad la que el 21 de Febrero abrirá sus puertas y se iluminará toda para recibir y alabar a la Madre y Patrona de todos los cubanos, a la imagen llamada Mambisa, que morará por casi 24 horas, con todos los que lleguemos a venerarla y presentarle nuestras súplicas.

1934 - Fue bautizada el 15 de julio por el P. Angel Bonet, una camagüeyana que no se despinta:
Bertha Manuela Angela del Niño Jesús Perseverancia Porro García , hija del conocido periodista Pedro Porro Piña y de su esposa Amelia García Pérez.